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SÍNTOMAS DEL ESTRÉS LABORAL

Los síntomas del estrés laboral pueden ser divididos en dos grandes grupos; por un lado aquellos síntomas asociados a reacciones emocionales, y por otro, aquellos asociados a reacciones físicas. Estos síntomas pueden estar causados por diversos factores de los que ya hemos hablado.


Síntomas a nivel emocional:


El estrés laboral puede alterar de modo significativo nuestra reacción emocional ante el entorno, modificando nuestro estado de ánimo y alterando nuestro comportamiento. Algunas de estas reacciones, como el mal humor o la irritabilidad, son fácilmente perceptibles por las personas de nuestro entorno; mientras que otras, como en el caso de la depresión, son más difíciles de percibir por los demás, ya que en ocasiones el individuo tiende a fingir un estado emocional saludable, bien sea por miedo a ser rechazado o por no querer generar preocupaciones en los demás.

Uno de los síntomas emocionales del estrés laboral es la irritabilidad.

El estrés laboral puede originar uno o varios de los siguientes síntomas emocionales:

Ansiedad

Mal Humor

Irritabilidad

Miedo o temor

Inseguridad

Dificultades para concentrarse

Dificultad para tomar decisiones

Bajo estado de ánimo

Depresión

Síntomas a nivel físico:

El estrés laboral también puede originar una serie de reacciones en nuestro cuerpo alterando nuestro sistema motor, digestivo, respiratorio o cardiovascular. Entre los síntomas físicos más frecuentes podemos encontrar los siguientes:

Entre los síntomas físicos más comunes del estrés laboral se encuentran las contracturas.

Problemas intestinales y/o estomacales

Sudoración excesiva

Hiperventilacion

Dolor de cabeza

Mareos y náuseas

Temblores

Taquicardia

Tensión muscular y contracturas.

Hiposalivacion (Sequedad de la boca)

No es poco frecuente que además de una combinación de los síntomas vistos anteriormente, el empleado, incapaz de manejar el estrés laboral, sufra de insomnio. Esta dificultad para conciliar el sueño, acompañada generalmente por un incesante ir y venir de pensamientos negativos, preocupaciones y temores, no hace sino agravar el problema, pues la función reparadora que el sueño tiene sobre nuestro cerebro, se realiza de modo deficiente haciendo que el sujeto se levante cansado y malhumorado.

 

No conviene tomarse a la ligera ninguno de los síntomas expuestos anteriormente, pues lo que en un principio pueda parecer algo sin importancia, si se prolonga en el tiempo puede terminar teniendo consecuencias más graves. Si presenta alguno de los síntomas mencionados, le recomendamos tomar medidas cuanto antes y si es necesario, consultar con un profesional.

 

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Antiestrés:






 

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